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Quizás dos de las palabras más valoradas dentro del éxito es foco y disciplina.  Foco para tener claridad sobre hacia dónde quieres llegar, y disciplina para llevarlo a cabo.  Existen muchos cuentos y películas sobre este tema, uno de los que más recuerdo es el cuento de Alicia en el País de las Maravillas donde Alicia le pregunta al gato por cuál camino tomar  y Chester le responde, cualquier camino da lo mismo si no sabe a dónde va.

Hoy, donde estás parado, no importa de dónde vienes sino hacia dónde vas.  No importan los errores o aciertos que hayas cometido en el pasado.  Lo que realmente importa es hacia dónde quieres dirigirte, ¿Cuál es tu objetivo?  ¿Lo tienes claro?  De lo contrario, no importan las decisiones que tomes, cualquier camino te llevará.

Te has preguntado alguna vez,  ¿por qué algunas personas logran sus objetivos y otras parecen no hacerlo?  La respuesta es claridad.  Claridad en sus metas, claridad en sus objetivos, y por supuesto, la disciplina para seguir el plan hacia estos logros.

 

¿Cómo establecer mis metas?  Comparto 7 pasos:

 

1.     Nuevamente “claridad”.  No basta con querer un mejor puesto, ganar más dinero, ser más feliz o pesar menos.  Es importante ser extremadamente específico.  ¿Qué es exactamente un mejor puesto para ti?  ¿Qué es ganar más dinero, cuánto?  ¿Qué es ser más feliz para ti?  Si no logramos ser absolutamente específicos al definir nuestras metas, éstas se mantendrán en el mundo etéreo y difícilmente lograremos cumplirlas.  Muchas veces el miedo es nuestro peor enemigo y nos impide imaginarnos ese mundo donde somos capaces de lograr lo que queremos.  Recuerda que mientras no tengas claridad, eso que quieres, será sólo un magnífico deseo.

 

2.     ¡Escríbelas!  La mayoría de nosotros tenemos grandes metas, grandes deseos.  Todos pensamos que algún día las pondremos en blanco y negro, y ese día nunca llega. Los grandes pensadores, las personas más exitosas de nuestros tiempos lo hacen, ¿por qué no lo haríamos nosotros?  Ten a la mano un papel y lápiz, idealmente un cuaderno de metas, y escribe tus metas, defínelas por escrito.  Cosas increíbles suceden cuando las escribes.  Primero, te obligas a tener claridad sobre ellas -es muy difícil escribir un objetivo demasiado abstracto-, luego algo mágico sucede cuando lo escribes.  Es como si el mundo se destapara y empezaran a aparecer las oportunidades.  Algo como lo que sucede cuando deseas comprar un auto por ejemplo, y de repente lo vez aparecer en todos los semáforos de la ciudad.

 

3.     Ponles un tiempo definido.  Si tienes alguna meta muy grande, divídela en sub-metas y ponles tiempo también.  Lo que sucede con esto es que funciona como un sistema de fuerza que te obliga a hacer que las cosas sucedan.  Tener metas sin tiempo, es como tener metas poco claras.  Nada va a pasar si no haces que ocurran en un tiempo determinado.  ¿Quieres cambiar de trabajo? Pues seguramente tendrás que empezar por poner una fecha límite para tener listo tu CV, de lo contrario difícilmente sucederá y será sólo un lindo deseo.

 

4.     Haz una lista de todo eso que puedes hacer para lograrlo.  Es importante que en este paso sueltes tu imaginación y pienses en todo eso que podrías poner en acción para lograr tu objetivo.  Sin importar qué tan difícil o no es, sólo lístalo. Haz una lista de todas esas posibles acciones, desde las más chicas hasta las que demandarán mucho de tí.  Esto te motivará, te acercará más a tu meta y hará más intenso el deseo de lograrlo.

 

5.     Mira tu lista y haz un plan de ella.  Establece prioridad e importancia en esa lista.  Define cuáles acciones contribuirán de manera significativa al logro de tus objetivos y cuáles no.

 

6.     ¡Ponte en acción!  Una vez que ya tienes tu objetivo claro, le has puesto un deadline y tienes la lista de acciones a realizar para lograrlo, sólo te queda ponerte en marcha.  No lo pienses mucho, sólo hazlo.  Recuerda que si permaneces inmóvil nada va a cambiar así hayas realizado todos los pasos anteriores a la perfección, la acción es el gran motor transformador.  Recuerda: Tú eres responsable de tu vida.

 

7.     Por último, haz algo cada día, chiquito o grande que te acerque a tu meta.  No dejes que pase un día sin hacerlo.

 

Dale claridad a tus metas, escríbelas, ponles un tiempo determinado, haz una lista y plan, ponte en acción y todos los días realiza alguna acción que te acerque hacia ellas.  Si logras hacer todo esto habrás convertido tus deseos en metas alcanzables, y si no acabas en la luna, por lo menos estarás entre las estrellas.

2018-05-03T00:20:43+00:00

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