De repente un día te levantas y te encuentras sin trabajo.  Quizá fue una renuncia voluntaria e incluso pensada, o tal vez absolutamente abrupta e involuntaria.  Cualquiera sea el caso es inevitable que te aborden muchas emociones y sentimientos … , no entres en pánico.

 

Lo primero que necesitas es dar un paso atrás y tomar aire.  Es importante, por sobre todo, que encuentres la forma de manejar el estrés y la ansiedad que esta situación genera para poder mantenerte centrado en esta nueva etapa de tu vida, lo último que quieres es mostrarte desesperado y ansioso en este período de transición.

 

Algunas recomendaciones que te pueden servir:

1.     IMPORTANTE – Tómate el tiempo para conocerte y reconocerte.  Y aunque pueda sonar muy obvio, esta etapa es fundamental en un proceso de recolocación.  Recuerda que no sólo estarás entrando a una fase de venta personal, sino también es un momento en el que tienes la oportunidad de dirigir tu carrera hacia donde realmente te interesa. El conocerte bien te permitirá desenvolverte de manera exitosa en una entrevista laboral, logrando así explicar de manera adecuada las razones por las que puedes aportar valor en un determinado puesto de trabajo. Una buena manera de empezar esto es haciendo tu FODA personal.  ¡No te saltes este paso!

2.     Búscate un mentor que haya pasado con éxito un proceso similar. Alguien que pueda contarte sobre sus aciertos y errores, y que te ayude a ordenarte en el proceso también. Si no cuentas con un mentor, puedes buscar un coach de carrera, hoy felizmente hay muy buenos profesionales (asegúrate que sea alguien muy bueno, se trata de tu carrera).  De esta forma reducirás curvas de aprendizaje y tendrás mejores resultados en menos tiempo.

3.     Ten clara tu estrategia.  En qué posiciones te gustaría desarrollarte, qué industrias/empresas te interesan, de qué manera vas a contactarlas, etc.  Sin un plan de acción claro difícilmente vas a lograr foco y obtener los resultados que buscas.  Es importante que tengas esto definido antes de pasar a la acción.

4.     Organízate y prepara el material que necesitas para esta etapa antes de “salir a la calle”.  Esto quiere decir, actualiza tu curriculum, actualiza tu perfil de Linkedin, hazte tarjetas personales que se vean muy profesionales, prepara y repasa tu discurso de 1-2 minutos.  Recuerda algunas cosas:  en tu CV es importante que te enfoques en los logros obtenidos, no desarrolles una lista de responsabilidades sin mencionar los resultados.  En Linkedin es sumamente importante que coloques una foto profesional.  De acuerdo a diversos estudios, los potenciales empleadores están 11 veces más propensos a mirar el perfil de una persona que tiene una foto a una que no la tiene.

 

Es fundamental que desarrolles actividades que te hagan sentir a cargo de la situación y que te mantengan centrado y equilibrado.  No olvides que mientras hables con más personas, desarrollarás más práctica y lo harás cada vez mejor.  Hasta el 80% de los empleos existentes se encuentran a través del “mercado laboral oculto”, es decir, posiciones no publicadas que sólo las encontrarás entre amigos y conocidos.

 

Por último y más importante, ¡la actitud!  Confía que todo va a salir bien y ponle fuerza a este nuevo trabajo de buscar trabajo.  Imagínate que tu jefe te ha dado este encargo, y que de estos resultados depende tu ascenso.  ¿Qué harías?  A veces le metemos muchas ganas y fuerza a un proyecto laboral y perdemos de vista que nuestros proyectos personales son igual de importantes.  ¿Recuerdas ese encargo que te dieron al cual le metiste muchas ganas y energías?  Conéctate con esa fuerza y aplícala a este proceso.

 

Y si necesitas prepararte mejor para tus entrevistas, puedes descargar la guía de las 10 preguntas más frecuentes en una entrevista de trabajo desde acá.