Buscar trabajo es una montaña rusa emocional donde en un momento te sientes el rey o la reina del mundo, y en otro podrías refugiarte en tu cama y no salir más. Sin dudas es un festival de emociones con el que, además de otras variables, también hay que aprender a lidiar.  

 

Enfrentar el miedo a la incertidumbre, a la duda de si llegarás a conseguir un trabajo, es suficiente motivo para que cualquiera se sienta por momentos frustrado, ansioso e incluso deprimido. 

 

El proceso de búsqueda de trabajo es una etapa intensa que sin duda puede afectar tu estado de ánimo. Para muchos está ligado a su identidad por lo que puedes sentir que es casi como buscar una parte de ti que se te perdió. Y hasta que esa pieza no esté en su sitio, te sentirás inseguro e incompleto. 

 

También puede que sientas que al estar desempleado le estás fallando a otros: tu pareja, tus hijos, tus padres; lo cual sólo hace que exacerbes la tormenta de emociones en la que ya estás. 

 

Y para añadir más ingredientes, buscar trabajo es una lección constante de aprender a manejar el rechazo. No importa cuánto te digan que no te lo tomes personal, el rechazo fastidia cada una de las veces, y puede tomar un alto costo en tu motivación de ir hacia adelante en tu proceso de búsqueda. No puedes evitar preguntarte qué estás haciendo mal o qué hay de malo en ti para no lograr ser contratado. 

 

Es normal sentir estrés y ansiedad adicional durante un proceso de búsqueda, y a la vez es también un ciclo difícil de romper si no tomas conciencia de lo que estás experimentando. Entonces, ¿qué puedes hacer cuando te toca el bajón? ¿Cómo puedes lidiar con eso? La buena noticia es que hay maneras probadas de manejar mejor tus emociones para acortar o evitar el ciclo y puedas estar enfocado y brillar en la próxima entrevista.

 

Comparto 5 consejos para cuidar de tu salud emocional:

1. Arma una estructura

Los seres humanos por naturaleza anhelamos orden y control por lo que no es de sorprender que la incertidumbre que involucra un proceso de búsqueda de trabajo nos haga sentir incómodos y hasta ansiosos. 

Establecer horarios y límites a tu proceso de búsqueda puede favorecer en la creación de esa sensación de control que te está faltando y que a su vez te ayude a mantener el nivel de motivación, cuidando también tus pensamientos positivos. Por ejemplo, puedes agendar una hora diaria para mejorar tu CV, trabajar en generar 5 contactos todos los días o atender por lo menos 3 eventos de networking cada semana. 

En la medida que incorpores una estructura a tu trabajo de búsqueda, lograrás obtener pequeñas victorias que ayuden a acoger emociones positivas y una sensación de eficiencia que aporte en la seguridad de que podrás encontrar un nuevo trabajo.  

 Sentirte capaz de lograr las metas que te propones y de honrar tus propios compromisos, va a ayudarte a conectar con tu motivación y voltear tu estado de ánimo por completo.

 

2. Mantente organizado

Mientras más organizado estés, menos probabilidades tendrás de sentirte abrumado y pensar en los peores escenarios o pensamientos de derrota. Crea un plan paso a paso para abordar cada etapa de tu proceso de búsqueda como si fuera cualquier otra tarea. 

 Por ejemplo, para una entrevista necesitarás buscar información sobre la empresa, apuntar los datos importantes y hacer un resumen de todo. Para otro momento, tendrás que hacer una investigación entre tus contactos para llegar a esa empresa que buscas. Define los pasos y agéndalos. 

Romper el trabajo en trozos pequeños más gestionables te ayudará muchísimo y será menos estresante porque sentirás no sólo que puedes hacerlo, sino que está dentro de tu control.

 

3. Toma descansos

Comenzar un proceso de búsqueda apurado y ansioso por alinear todas las entrevistas posibles en el menor tiempo posible, podría sonar a la estrategia más adecuada para conseguir una nueva posición lo más rápido posible también. Pero, cuando estás desmotivado, desganado o simplemente con las energías por el piso es importante tomarte un descanso y recuperarte. 

De hecho, tal vez quieras o debas retirarte de las entrevistas y de la búsqueda de trabajo por un tiempo. Nos guste o no, el lenguaje no verbal es mucho más potente que el verbal y tu estado emocional trabajará en tu contra porque sin lugar a dudas transmitirás esa apatía, así no lo quieras. 

El tiempo de tu recuperación emocional va a depender de tus circunstancias particulares, pero por lo general mientras más desganado y desmotivado estés, más tiempo te tomará el recuperarte y conectar de nuevo.  

Al tomar descansos ocasionales cuidas de ti y te das tiempo para mirar tu estado físico y emocional, recuperando reservas en la medida que las necesites. 

Usa este tiempo para prioridades que pueden ser tangenciales a la búsqueda, pero igualmente beneficiosas, como por ejemplo tomar cafés con buenos amigos, buscar un mentor que pueda ayudarte, etc.  Y aunque encontrar un trabajo es muy importante, cuidar tu salud y mantenerte sano en el proceso, es esencial.

 

4. Busca apoyo emocional

La búsqueda de trabajo puede mover emociones muy desafiantes, miedos y creencias que pueden mantenerte despierto toda la noche. Si intentas no mirarlas perpetuas la producción de hormonas relacionadas al estrés y éstas te mantendrán ansioso y deprimido. 

En lugar de ignorarlas, toma estas emociones como señales. Invítate a observar las cosas desde un ángulo distinto. Por ejemplo, en lugar de pensar “no puedo hacer esto”, piensa “¿qué tendría que hacer para lograr esto?”. Una buena manera es buscar un amigo o familiar que te recuerde que eres un buen profesional, una persona de tremendo valor independientemente de los retos que puedan presentarse durante esta etapa. 

A veces, el caminar acompañado puede ser una manera muy efectiva de procesar emociones retadoras y complicadas. Conversar con un amigo o familiar puede ayudarte a descubrir también creencias limitantes que puedan estar jugándote en contra y frenándote en esta etapa.

 

5. Conoce tus gatilladores

Pregúntate: ¿Qué situaciones son las que me hacen sentir más estresado? Por ejemplo, tal vez entras en una espiral de incertidumbre cuando no tienes noticias luego de una entrevista. Mientras más experimentas el silencio, menos motivado estás para continuar con tu búsqueda y quizá incluso te saboteas cancelando otras reuniones “esperando la llamada”. 

Si puedes identificar situaciones o personas que activan esa frustración, puedes anticipar tus reacciones y crear amortiguadores emocionales para lidiar con esto de una manera más efectiva. Por ejemplo, si sabes que la incertidumbre de la post-entrevista te mata, puedes preguntarle directamente al entrevistador cuándo podrías esperar saber de ellos o cuáles son los tiempos que están estimando, lo cual aliviaría en algo ese factor desencadenante de estrés en ti. 

 

El camino para conseguir un trabajo puede parecer interminable y podría pasar factura en tu salud física y emocional. Pero, así como no irías a tu trabajo si estás con una gripe fuerte, no puedes ir a un proceso de entrevista sin cuidar de ti y de tu estado emocional. Siguiendo estos consejos tal vez puedas pasar mejor esta etapa y anticipar lo que pueda llegar.