Oscar Wilde dijo: “No hay una segunda oportunidad para una primera impresión.” Y esta frase efectivamente no puede ser más cierta.

 

Hay estudios que indican que en los primeros 7 segundos logramos juzgar a la persona que conocemos por primera vez (y esta, a su vez, nos juzga a nosotros).

 

En lo que dura un “hola” nuestros cerebros deciden, primero si se deben o no sentir amenazados, y luego analizan rasgos de personalidad que influirán en el resto de la relación.

 

Es por esta razón que en reuniones importantes de negocios o trabajo, con clientes, colegas o jefes, debemos prestar muchísima atención a los distintos detalles que determinarán esos primeros instantes de interacción y que pueden significar el éxito de una relación a largo plazo.

 

¡Pero ojo! No se trata de desarrollar tácticas manipuladoras, sino intentar que una primera impresión sea acertada y por eso mismo debemos cuidar los detalles para proyectar una primera impresión que se ajuste a cómo somos realmente y que por lo tanto pueda sostenerse en el tiempo.

 

1. Puntualidad

 

Llegar tarde, además de ser descortés, puede considerarse una falta de respeto en muchas culturas. Por esta razón una persona puede inferir que eres desconsiderada o peor aún, descuidada, y podría decidir no confiar en ti.

 

2. Naturalidad

 

Evita simular ser una persona que no eres para parecer más interesante y causar una impresión impactante en la otra persona. Con frecuencia, las personas pueden darse cuenta si no estás siendo auténtica. Si eres fiel a ti mismo, tu carisma y tu seguridad aumentarán.

 

3. Sonrisa

 

Evita las tensiones, los nervios y la ansiedad. Con una sonrisa natural en tu cara mostrarás relajación y cortesía. Una técnica que me ha sido siempre muy útil es pensar que sin importar a quién conocía, imaginaba que era una amiga de la infancia que hacía mucho que no veía. Eso me relajaba casi de forma instantánea.

 

4. Confianza

 

Tómate un tiempo antes de la reunión para fortalecer tu autoconfianza para transmitírselo a la otra persona. Es muy sorprendente cómo los pensamientos positivos pueden influenciar en el resultado de este tipo de situaciones.

 

5. Lenguaje corporal

 

Mira a tu interlocutor a los ojos y mantén una posición erguida y de interés cuando la persona está hablando. Todos sabemos el desinterés que transmite una persona que bosteza, resopla o que mira hacia abajo cuando le están hablando.

 

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6. Consideración

 

Cuida esos detalles que muestran empatía y calidez humana. Si la otra persona ha venido de viaje, preguntarle cómo viajó y ofrecerle un café o un vaso de agua suele ser un gesto que habla mucho de ti como persona.

 

7. Escucha activa

 

No interrumpas ni impongas tu punto de vista. Por el contrario, escucha con atención todo lo que la otra persona tiene para contarte. No solo aprenderás sino que también estarás dando un signo de educación que en los tiempos que corren son un verdadero tesoro. Darle la posibilidad al otro para que hable es una actitud de grandeza y humildad.

 

8. Intención

 

Por último, una de las más importantes para mí.  Definir una intención para esa reunión, para tu día, para esa conversación.  ¿Qué quieres lograr de esa interacción? ¿Cuál es tu objetivo? Cuando defines tus intenciones y sabes lo que quieres, todo su ser se alinea para lograrlo y no te dejas llevar en automático.

 

 

Personalmente pienso que tenemos poco más que 7 segundos para dar una buena impresión. Pero sí estoy convencida de que una vez dada, cuesta trabajo cambiarla.

 

Por eso es que debemos tener mucho cuidado y utilizar todas las estrategias de arriba para que esa primera impresión sea la que cuente.