Lo sé, llevarse bien con el jefe en algunas ocasiones puede ser una tarea titánica. Es cierto que el 80% de los empleados no renuncian a sus trabajos sino a sus jefes. Y ahora que recuerdo, cuando estaba en el mundo corporativo, más de una vez me descubrí pensando: “Si no le gusta lo que hice, que me despida y busque a otra persona”.

 

Pero también es cierto que uno no puede lanzar todo por la borda por una mala relación con su superior directo, porque además como en toda relación, por lo menos la mitad es responsabilidad tuya.

 

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Llevarte bien con tu jefe es una habilidad que puedes desarrollar y trabajar de forma diaria para mantener una de las alianzas más estratégicas en cualquier relación laboral. Finalmente, te guste o no, tu jefe es tu principal cliente.

 

Aquí te presento algunos consejos prácticos para que mejores esta relación.

 

Tu jefe también es una persona

 

Y como tal, tiene sus problemas personales y laborales. Él/ella también sufre las presiones de sus superiores que en muchas ocasiones son peores que las que tú recibes. Y ahí es donde puedes ponérsela fácil. Si detectas algún problema, ve con una, o mejor dos, soluciones pensadas. Es una buena estrategia para que tu jefe valore tu iniciativa y proactividad.

 

Alinea tus objetivos con los de tu jefe

 

Vivimos tiempos muy dinámicos y muchas veces pecamos de proactivos sin tener claro cuál es el foco. Comunícate con tu superior para estar siempre al tanto de los procesos y objetivos. No esperes a que ocurra una comunicación formal o que él se acerque a ti. Más bien, conversa estas cuestiones con frecuencia e informalidad mientras esperan una reunión o se toman un café. Logra que confíe en ti.

 

Pide feedback de tu trabajo

 

No esperes a la entrevista anual de resultados para enterarte cómo estás haciendo tu trabajo. Sin mostrarte inseguro, interésate en su opinión sobre tal o cuál trabajo para quitarte la duda si lo estás haciendo bien o si necesitas hacer algún ajuste. Estas conversaciones muchas veces resuelven en gran medida una tensión que pueda estar ocurriendo. Somos seres humanos y las expectativas que yo tenga de algo no es la misma que tú tienes. Pide feedback.

 

Conoce tu trabajo a la perfección

 

Seguramente tu jefe no esté al tanto de todo lo que pasa a su alrededor. Tú si debes estarlo. Conoce todo lo que está sucediendo en tu área de trabajo. Y si hay un tema sensible, intenta estar siempre un paso adelante. Ten una respuesta antes de que te formule una pregunta. Y en el último de los casos, intenta salir del “no sé” y cámbialo por “lo averiguo ahora”. ¡Y lo averiguas!

 

Ten la capacidad de decir “no”

 

Obedecer a todo lo que nos diga nuestro jefe con frecuencia no es la actitud más correcta. Si te desarrollas bien en tu puesto, seguramente surgirán diferencias con tus superiores. Un “no” dicho a tiempo y bien fundamentado puede evitar errores mayores y te ayudará a ganar su respeto y admiración. Hay veces que decir “no” es tan importante como decir “sí”.

 

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Como en toda relación de poder, llevarse bien con un jefe requiere paciencia, carisma e inteligencia. Finlamente es nuestra responsabilidad aprender a leer a nuestros jefes, adaptarnos a ellos, conocer cuál es la mejor estrategia para venderle una idea, qué le gusta, qué no le gusta. Esperar que esto suceda al revés y cruzarte de brazos porque él o ella no hace nada para acercarse a ti, te llevará a un espiral sin retorno.

 

Tú puedes comenzar a hacerlo hoy mismo.