Tu CV se ve potente y ha quedado muy moderno y atractivo. Tu experiencia habla por sí sola y sabes que eres la persona indicada para ese puesto. Pero tan importante como un buen CV es saber cómo redactar un correo de presentación.

 

En general no le damos la debida importancia a este proceso y lejos de ser personalizado y artesanal, enviamos mails de forma mecánica.

 

Un correo de presentación bien redactado aumentará las chances de que el reclutador tenga en cuenta tu candidatura.

 

En resumen, es una herramienta muy poderosa para venderte de forma efectiva.

 

Cómo armar un mail de presentación

 

Lo primero, tienes que ser natural. Evita estructuras o fórmulas ya armadas y haz que el texto fluya y muestre tu personalidad a través de tu escritura.

 

Acá te comparto algunos consejos para la redacción de tus futuras postulaciones:

 

1. Comienza por un título que impacte

 

Piensa en cuando lees una noticia, si el titular te llama la atención, seguirás leyendo. Un reclutador hará lo mismo.

 

Ahórrale tiempo y elige un título corto y atractivo que resuma tu entusiasmo y por qué consideras que eres la persona indicada para ese puesto.

 

2. Un saludo personalizado

 

Conoce a quién le escribes. Hoy en día, las redes sociales nos permiten saber quién leerá nuestro mail. Si no lo sabes, llama a la empresa y pregunta quién o quiénes son esas personas.

 

Es importante que escribas una introducción clara y que se enfoque en responder a esta pregunta: ¿Por qué estás escribiendo?

 

Si te postulas para un puesto en particular, menciona en dónde lo viste publicado. Si te presentas de forma espontánea porque te interesa esa empresa, menciona los motivos por los cuáles te interesaría trabajar para ellos.

 

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3. El cuerpo de un correo de presentación laboral

 

Resume todo lo que quieres contar en solo dos párrafos.

 

En el primero, busca conectar con el reclutador. Cuéntale por qué te gustaría trabajar para esa empresa: porque has visto su crecimiento en los últimos años, porque te gusta la actividad que realizan, porque has visto X entrevista en YouTube o porque compartes su modo de operar.

 

En el segundo, habla sobre ti. Un error común es contar la misma información que se ve a simple vista en el CV. En cambio, si hablas de cómo esa experiencia representará un beneficio para la empresa, anotarás un punto extra. Por ejemplo: “En mi anterior trabajo, tuve que afrontar la contratación de… lo cual me permitió desarrollar estrategias de empatía y negociación que hoy podrían ayudar a mejorar su capacidad de…”

 

4. Cambia la conclusión por una llamada a la acción

 

Convierte este último párrafo en una llamada para seguir conversando. Es natural pensar que aquí debemos concluir nuestra presentación. Sé proactivo. Puedes proponer una reunión, un llamado o una entrevista. Deja en claro que quieres que la historia continúe.

 

Programa tu mindset para que ese último párrafo sea el inicio de una nueva vida laboral.