“Destaca lo que tienes para ofrecer”

 

Seguramente lo has escuchado muchísimas veces, pero lo cierto es que identificar nuestras habilidades y cualidades especiales no siempre es fácil.

 

Tal vez, basado en tu historia laboral tienes una idea sobre tus fortalezas, pero cuando se trata de vender esas cualidades que hagan que un gerente contratante levante tu hoja de vida y diga “esta es la persona que quiero”, eso no es tan simple.

 

Por eso es que en un proceso de búsqueda de trabajo es fundamental tener definida tu propuesta de valor, es decir qué cualidades especiales traes a la mesa de la empresa contratante.

 

Tu propuesta de valor debiera ser el corazón de tu estrategia.  Una buena propuesta de valor te distingue de entre el mar de candidatos y deja establecido tu valor a una empresa.

 

Guía fácil para hacer un CV valioso

 

Pero, ¿cómo exactamente lo hacemos?  Comparto acá 3 pasos que pueden servirte.

 

1. Entender el pedido. 

Antes de pensar en exceder las expectativas del proceso, primero necesitas asegurarte de cumplirlas.  Eso quiere decir que tu trabajo principal al momento de desarrollar tu propuesta de valor tiene que ser analizar finamente la descripción del puesto para saber de manera concreta qué es lo que están buscando en el candidato ideal.

 

¿Cuáles son las principales responsabilidades de la posición? ¿Qué fortalezas y competencias son requeridas para el puesto? ¿Cuales calificaciones son preferibles, pero no necesarias?

 

Este análisis es fundamental porque al igual que con tu CV, debes buscar darle algunos “toques” especiales para asegurar el match perfecto con la posición.  Es importante hacer un trabajo intenso de investigación a cada empresa a la que te presentes.  Pregúntate, ¿de qué manera tus calificaciones le agregan valor a su misión?

 

Haciendo este trabajo estarás mucho más preparado para desarrollar una propuesta de valor que no sólo cuente tus habilidades y logros, sino que te muestre como un candidato relevante.

 

 

2. Ponlo en blanco y negro

Luego de haber analizado la descripción del puesto y empezar a hacer el match con tu recorrido y experiencia, seguramente tengas muchas ideas en la cabeza.  Es momento de aterrizarlas en una hoja de trabajo.

 

Anota cualquier habilidad, competencia, experiencia que pienses te califica para esa posición y que impresionaría a un potencial empleador.

 

Sé que es complicado autoanalizarse y definir qué te hace especial por lo que comparto contigo algunas preguntas que pueden ayudarte a reflexionar en los puntos importantes:

 

  • ¿Qué características o cualidades profesionales son por las que siempre te han felicitado?
  • ¿De qué proyectos pasados te sientes particularmente orgullos@?
  • ¿A qué habilidades tuviste que recurrir para lograrlos?
  • ¿Qué adjetivos son los que otras personas normalmente usan al describirte profesionalmente?

 

Este tipo de preguntas te permiten miarte desde fuera y sacarle brillo a tus cualidades más relevantes e impresionantes. Cualidades que luego podrás incorporar a tu CV, tu posicionamiento y tus entrevistas.

 

 

3. Destaca los beneficios

No sé si recuerdas (o incluso si fue tu época) a “tu amigo Electrolux”.  Esos vendedores de aspiradoras que iban de puerta en puerta convenciendo a las mamás de ignorar el precio del equipo y ver comprar todos sus beneficios.

 

Estos vendedores se enfocaban en hablar sobre las características de la aspiradora, pero por sobre todo destacaban lo que la aspiradora le daría a esta ama de casa que tenían al frente: un hogar limpio para su familia y de manera fácil.

 

Evidentemente no estamos vendiendo aspiradoras, sin embargo, cuando se trata de tu propuesta de valor, este concepto sigue estando vigente.

 

A los empleadores no sólo les importa lo que puedes hacer, sino también cómo esto los va a beneficiar.  No solo quieren saber qué cualidades tienes, sino cómo las usarás para traer valor a la empresa.  Por eso mismo es llamado propuesta de valor.

 

Dos preguntas importantes que tu propuesta debe responder:

¿Cómo la empresa se beneficiará si te contrata?

¿Qué experiencia puedes ofrecer que le aporte valor a la empresa?

 

Tal vez eres muy bueno evaluando y encontrando espacios de eficiencia y mejora, pero en lugar de vender esta habilidad sola, habla de los resultados que esta capacidad aportó a posiciones pasadas:  Eficiencias, ahorros, optimización, etc.

 

Si puedes destacar los resultados de tu habilidad y no sólo la habilidad impresionarás al potencial empleador y lograrás separarte de la competencia.

 

No te vendas de menos.  Nunca sabes que cualidad o calificación sea la que permita que la balanza se ponga a tu favor y marque la diferencia dándote una gran ventaja en el proceso.  Considera aspectos chicos, incluso aquellas habilidades que das por sentado puede que sea lo que la empresa está buscando.  Mira de integrarlo a una historia de resultados que venda.