A simple vista, podría parecer que ser introvertido en el trabajo limita las capacidades y las posibilidades frente a quienes son extrovertidos.

 

Seamos claros, es cierto que las personas más sociables acaparan todo: tienen siempre la respuesta justa y precisa, hablan siempre en las reuniones y se mueven como pez en el agua en fiestas o eventos sociales. Esto haría parecer que son “mejores” que el resto, pero la buena noticia es que no es así.

 

De hecho, grandes empresarios de la actualidad como Bill Gates o Mark Zuckerberg han afirmado que tienen rasgos de introversión. Y ya has visto dónde están hoy, ¿verdad?

 

Una pregunta que se repite es: “Soy introvertido y no creo tener muchas fortalezas. ¿Cómo hago para sobresalir?”

 

A lo que siempre respondo: las personas introvertidas pueden ser gestores de grandes cambios debido a sus características y fortalezas. Solo tienen que descubrirlas y aprender a confiar en ellas.

 

Fortalezas de una persona introvertida

 

1. Se conoce muy bien

 

Los introvertidos disfrutan de su propia compañía y tienen tiempo para descubrirse. A diferencia de otras personas, saben a la perfección de qué son capaces y de qué no y por lo tanto reconocen sus propios límites. ¿No es esto una gran fortaleza?

 

2. Capacidad de observación

 

Son excelente observadores ya que tienden a analizar las situaciones de forma profunda. Su actividad neuronal es tanta que están siempre en alerta y conscientes de cada detalle o cambio que se genere. Esto los convierte en grandes analíticos.

 

3. Tranquilidad y moderación

 

Al ser más tranquilas y calladas, las personas introvertidas prefieren manejarse con cautela y elegir sus palabras con muchísimo cuidado. Es decir, no van a perder el tiempo y las energías con charlas o situaciones innecesarias. Son quienes prefieren hacer antes que decir, lo que los convierte en excelentes ejecutores.

 

4. Buen oyente

 

En una oficina, el introvertido es quien en una reunión escucha el panorama completo y piensa para sus adentros las ventajas y desventajas de lo planteado. No será el primero en dar su punto de vista o expresar su opinión.

 

Esto convierte a los introvertidos en muy buenos oyentes.

 

Si como jefe quieres tener un panorama acertado en una reunión, pregúntale a quien participó menos y te dará una percepción justa de la situación.

 

5. Es independiente

 

Suelen ser muy buenos colaboradores ya que son de las personas a las que se les da una instrucción clara y avanzan en esa dirección. En ese sentido saben cómo mantenerse firmes y seguros.

 

6. No sucumbe a las presiones grupales

 

Se manejan bajo sus propias reglas y no caen fácilmente a las presiones del grupo. Al ser muy introspectivos, piensan y evalúan todo antes de decidir si lo que van a hacer tiene sentido para ellos.

 

7. Tiene claras sus prioridades

 

Son los más organizados y saben qué es lo que está primero en su lista de tareas. Conocen perfectamente cómo priorizarlas para sentir que han hecho un buen trabajo.

 

Son los que prefieren quedarse trabajando antes que ir a un almuerzo con sus compañeros de trabajo, si saben que eso les quitará tiempo para continuar con sus pendientes. Esto no quiere decir que sean antisociales, solo que escogen muy bien cuáles serán los momentos para sus salidas.

 

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Estas son 6 inmensas fortalezas que cualquier persona introvertida debe afianzar en su personalidad. Recuerda: no es lo mismo introversión que timidez. El tímido siente temor frente a otras personas y a las relaciones sociales, mientras que el introvertido disfruta de estar cerca de aquellos a quienes aprecia.