Todos sentimos miedo alguna vez. Es lo más normal del mundo y raro sería no temerle a nada. Lo que nos diferencia entre nosotros es la capacidad que tenemos para manejar y vencer esos miedos.

 

O lo hacemos aún con miedo, o nos paralizamos…

 

¿Cómo he encontrado yo que me funciona? Para mí el miedo es un maestro que me hace ver dónde mi mente piensa que están mis propios límites. Si siento temor, es un buen signo de que estoy al borde de mi zona de confort y a punto de vencerme, crecer y expandirme.

 

Y la sensación que se siente al haber conquistado un miedo te empodera, te motiva y te hace sentirte cada vez más seguro, como pocas cosas en la vida.

 

Y aquí viene la pregunta del millón:

 

¿Cómo hago para superar el miedo?

 

La respuesta sencilla es: ¡Hazlo con miedo!

 

¿La más elaborada? Te comparto 3 pasos principales para superar tus miedos:

 

1. Identifícalos

 

A muchas personas les cuesta admitir que sienten miedo, y no es para menos, siempre cuesta enfrentarse a las debilidades.

Pero de nada sirve negarlos o tratar de huir de ellos. Por el contrario, hazte amigo, acéptalos y déjalos entrar en tu cuerpo. Siente como te tiembla la voz, te sudan las manos o se te acelera el corazón de sólo pensar en eso que estás a punto de hacer.

Para producir un cambio primero tienes que identificarlo y saber a qué te enfrentas.

 

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2. Gestiónalo

 

Una vez identificados, algunos de los métodos que podemos utilizar para manejar el miedo pueden ser:

 

Desafiarlo: entender que uno es más fuerte que sus propios temores es una forma de vencer la parálisis y tomar acción. La gran mayoría de las veces es nuestro cerebro reptiliano (científicamente así se llama) que intenta protegernos de un peligro mortal. Lo que pasa es que han pasado tanto siglos que aún no se da cuenta que esos peligros mortales ya no existen.

 

Ignorarlo: no se trata de huir del miedo, sino de quitarle fuerza. Es decir, aún con miedo, hacerlo.

 

Contradecirlo con afirmaciones: generar un sistema de afirmaciones que se opongan al temor y que nos permitan de a poco ir tomando conciencia de que estamos trabajando para vencerlo. Conecta con las veces anteriores que aún con miedo lograste cosas que en un principio pensaste que no lograrías, revive esa emoción, esa valentía y úsala a tu favor.

 

3. Utiliza afirmaciones en las que creas

 

Todas las afirmaciones a las que recurras para contrarrestar un miedo deben ser 100% reales y tienen que convencerte.

Si tienes miedo a hablar en público, de nada sirve que te digas que eres bueno haciéndolo porque sabes que no es verdad. En su lugar, puedes afirmar que estás trabajando en tus habilidades para hablar en público. Es una afirmación más real y será más difícil de combatir para la voz negativa que habita en tu cabeza.

 

Todo es cuestión de actitud

 

En resumen, la actitud es esa mezcla de creencias, sentimientos y disposiciones que te harán actuar de cierta forma con el fin de vencer tus miedos. Una actitud errónea siempre afectará el resultado.

 

Una actitud comprometida que busca superarse y vencer sus miedos siempre toma pequeños riesgos y acumula pequeñas victorias que dan confianza para tomar desafíos mayores.

 

Tomar la decisión de cambiar, confiar en ti mismo y conquistar esos miedos que tanto te frenan es todo cuestión de actitud.

 

El resultado será el inmenso orgullo de saber que nada te limita y que eres responsable y protagonista de tu futuro.