Te preparaste para la entrevista, respondiste todo muy bien. Y llega el inicio de la negociación salarial, el momento de las tan incómodas preguntas: ¿Cuál es tu salario actual? ¿Cuáles son tus aspiraciones salariales?   

 

Por lo general, estas preguntas se sienten como si tuvieran una inmensidad en sí mismas, y aunque te hayas preparado muy bien, no es fácil responderlas asertiva y cómodamente. 

 

Con la primera, no hay mucho que hacer.  Hoy en día todo está interconectado y no hay espacio para medias verdades, por lo que lo mejor siempre será ser honesto. Anualiza tu sueldo y brinda la información real. 

 

En relación a cuánto quieres ganar, pues la respuesta será un “depende”. Depende si eres a quien buscan, depende si ellos son lo que tú esperas, depende del punto de encuentro en caso se pongan de acuerdo. Pero para llegar a esto tiene que existir la posibilidad de conocerse, de enamorarse para luego juntos evaluar si es una relación lo que quieren establecer.

 

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Sin duda, la posibilidad de tener una cita (léase entrevista) se acaba en el momento en que empiezas la negociación como si se estuvieras hablando de sacos de papas o arroz: +5, -5, ¿quién da más?  Y por lo general, esto sucede cuando se habla de sueldos mensuales.  Para salir de esta situación siempre es importante manejarse en sueldos anuales brutos, y déjame explicarte por qué. 

 

Cuando hablas de sueldo anual bruto estás abriendo la posibilidad de llegar a tus números con, por ejemplo, bonos por resultados, negociaciones adicionales como bono de combustible mensual, auto, bono de alimentos, gastos cubiertos de cochera, seguro médico familiar, o lo que fuera que sea ingenioso, que la empresa esté dispuesta a ofrecer, que tal vez no sea imputable a la base salarial (que es el presupuesto con el que cuentan) y que para ti sería un dinero que no saldría de tu bolsillo.  

 

Pero para llegar a esta instancia de negociación, tiene que haber habido un enamoramiento, una fase previa para saber si ambos son lo que están buscando.  

 

Incluso puede ser que hoy tengas un número en la cabeza, pero resulta que no conoces algunos beneficios de la empresa que podrían hacer que reconsideres ese sueldo, y eso no lo sabrás hasta que puedan conocerse. 

 

Entonces, ¿cómo prepararte para responder sobre tus aspiraciones salariales?

 

1. Sal del número mensual lo antes posible.

2. Anualiza tu sueldo actual. Si es fijo y variable, saca un estimado. Conoce tu número y qué beneficios adicionales tienes. 

3. Estima qué porcentaje por encima es con el que te sentirías cómodo y estarías dispuesto a moverte o a tomar la posición. Si es el mismo número entonces defínelo así. 

4. Compara ese número con la realidad del mercado hoy y con la realidad de la empresa en cuestión, ¿es viable? Ten en cuenta que podría ser que tu último sueldo haya sido muy bueno, pero que hoy las condiciones del mercado hayan cambiado. Si necesitas lograr un trabajo a la brevedad, seguramente tu número tenga que ser diferente al que tenías en mente. 

5. Una vez establecido tu sueldo anual anterior y el sueldo al que estarías dispuesto a aceptar, define un rango. Es decir, lo mínimo y lo aceptable por lo que estarías dispuesto a considerar la posición. 

6. Por último y muy importante, deja abierta la posibilidad a negociar SIEMPRE. No te muestres como alguien que sólo se mueve por los números y se vende al mejor postor. 

 

Estos 6 pasos te ayudarán a armar una estructura de discurso que hará que te muestres profesional, que se te vea abierto a negociar y que a la vez deje en evidencia que tienes el valor que ellos están buscando para la posición.

 

Ten preparado un discurso parecido, adáptalo a tu contexto y profesión y prepárate para tu próxima negociación salarial:

“En el momento profesional que me encuentro ahora, me interesa y me entusiasma mucho seguir aprendiendo y crecer en una empresa como XYY, a la vez pienso que mi recorrido y experiencia en alcanzar y superar las metas comerciales, así como definición de estrategias de oferta de valor puede aportar mucho al logro de los objetivos de XYZ (nombre de la empresa).  Dicho esto, mis expectativas estarían alrededor de (rango salarial anual), sin embargo estoy convencido que mientras avancemos en el proceso y de ambos sentirnos satisfechos con las conversaciones, podremos sin duda llegar a acuerdos que nos hagan llegar a un destino común.