Me ha pasado no una, sino muchas veces. Dependiendo en qué momento de nuestras carreras estamos esta pregunta se instala y casi se vuelve un tormento en algún punto, por eso te entiendo. Llegar a ese momento en el que decides si cambias o no de trabajo está lleno de dudas e incertidumbres.

 

Y como en toda gran decisión, se generan dos grandes fuerzas que tiran de ti en direcciones opuestas y casi con la misma intensidad.

 

En mi experiencia, por un lado lo que ya conoces te tienta con todo lo que has obtenido durante años y por el otro, el emprendedor innato que habita en ti (entendiendo como emprendedor ése que busca nuevos desafíos) pide a gritos un cambio.

 

Si lo graficamos podría parecerse a los dibujitos animados que veíamos de pequeños en el cual el personaje oía de un lado al diablito en el hombro y del otro al angelito.

 

Y la pregunta del millón aquí es: ¿a quién oír?

 

Aquí te traigo 7 + 1 preguntas para que te formules y que te ayudarán a resolver esas dudas de la forma más objetiva posible.

 

1. ¿Tu trabajo actual te hace feliz?

 

Si has elegido un trabajo por necesidad, ya lo sabes, el dinero no hace a la felicidad. Pregúntate si lo que haces te causa satisfacción y si sientes que estás aportando valor con él.

 

Si la respuesta es negativa por supuesto que no vas a renunciar mañana, pero sí es importante que empieces a poner en acción un plan de salida.

 

2. ¿Estás “quemado”?

 

Si no das más del cansancio y la preocupación, pero no hay nada serio ocurriendo en tu vida, entonces quizá sea porque la presión del trabajo te está afectando.

 

¿Sabías que diversos estudios estadísticos muestran que la gran mayoría de los infartos suceden entre el domingo por la tarde y los lunes en la mañana?  ¿Te ha pasado angustiarte demasiado porque no quieres que sea lunes?

 

3. ¿Estás nervioso e irascible?

 

Otro síntoma de estar quemado o saturado. Si te enojas o molestas sobremanera o estás sensible por algo que te dicen o porque algo no sale como estaba planeado, es una señal de que estás llegando a tu límite.

 

4. ¿Te aburres?

 

¿Cuántos años llevas haciendo lo mismo? Si son tareas monótonas que ya manejas con la mano izquierda y que están por debajo de tus habilidades, puede que estés siendo víctima de la rutina.

 

5. ¿Sientes compromiso con la empresa?

 

Ser un ejecutivo(a) implica opinar y actuar en nombre de la empresa. Si sientes que los valores de la empresa ya no te representan entonces quizá sea el momento de optar por nuevos rumbos.

 

 6. ¿No te llevas bien con tus jefes?

 

Recuerda que tu jefe es tu primer cliente (y el más importante). Pero es cierto, a veces esta relación se puede volver inmanejable por más que lo intentemos todo.  El conflicto va aumentando y los lunes se vuelven una tortura.

 

Si estás acá claramente es momento de pensar en un cambio sea dentro de la empresa o fuera de ella.

 

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7. ¿Sientes que no creces?

 

Aunque nos cueste, los seres humanos estamos hechos para el cambio y para la evolución. Si ves que tus oportunidades de crecimiento son nulas, quizá hayas llegado a tu límite, pero sólo en esa estructura que conoces y donde te conocen. Eso no quiere decir que no puedas continuar tu crecimiento en una empresa distinta.

 

Las respuestas a estas sencillas preguntas te servirán de termómetro para definir si sigues esforzándote en sacar agua de ese pozo o quizás descubras que el pozo está seco y ya no tiene nada para ti.

 

Pero antes de decidir, hazte una octava pregunta MUY IMPORTANTE:

 

8. ¿Has intentado cambiar las cosas?

 

Si te sientes estancado, ¿has hablado con tu jefe para ver si hay oportunidades de rotación?

 

Si no te llevas bien con alguien, ¿intentaste mejorar la situación?

 

Si te sientes aburrido, ¿ya has tratado de ponerle valor agregado a tu trabajo?

 

Si ya has dado lo mejor de ti y has intentado todo lo que tenías a tu alcance y aun así ves que no hay avances, entonces la balanza se va a ir inclinando sola y una de esas dos fuerzas que hoy tiran de ti se irá tornando más y más fuerte.

 

Despacio y con calma llegarás a la mejor decisión para tu carrera, y para tu vida.