En toda relación existe, de alguna forma u otra, un intercambio. Y si hay intercambio, habrá negociación. Y no sólo a la hora de solicitar una mejora salarial. En todo momento, con colegas, compañeros y empleados, negociar se torna clave.

 

Pasa en todas las relaciones humanas. Uno interactúa con otros porque obtiene algo a cambio, si no fuera así, no iríamos a un negocio a comprar algo, no estaríamos con un amigo con quien la pasamos bien y ciertamente, no iríamos a trabajar.

 

Pero sí vamos a la oficina a trabajar y lo hacemos por un salario. Y allí, por ese intercambio, nos toca interactuar con un sinfín de personas distintas que tienen intereses y objetivos diferentes.

 

Por esto es que es fundamental que adquieras y perfecciones competencias de negociación.

 

Los dos resultados en una negociación

 

Ante un conflicto en particular un buen negociador sabe que los resultados de una negociación pueden ser dos: ganar-ganar, ganar-perder.

 

Siempre me vas a escuchar decir que, en una negociación con quien sea, hay que lograr que todos salgan ganando. Todos deben ceder algo para ganar algo más y que la relación continúe en los mejores términos.

 

Pero también es cierto que cuando la relación no está más en juego, la negociación puede hacerse tan agresiva que se decida ir “por todo o nada”. Y los resultados pueden ser excelentes para una de las partes y decepcionantes para la otra.

 

Por eso siempre ten en cuenta cuál es el peso de la relación en toda negociación.

 

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Consejos para cualquier tipo de negociación

 

Ya sea que estés negociando un precio con un cliente, un aumento de sueldo o la transferencia de un colaborador a otro sector, siempre mantén las siguientes actitudes a la vista:

 

1. Confianza

 

Cree siempre que estás haciendo lo mejor, tanto para ti como para la compañía en general.

 

2. Autoestima

 

No dejes que los resultados afecten tu situación emocional. Por el contrario, siempre mantente dentro de tus límites emocionales.

 

3. Conocimiento

 

Documéntate y ten un buen conocimiento de la situación, los intereses de la otra parte y los posibles resultados de lo que estás negociando.

 

4. Respeto

 

Generará confianza y eso será un buen combustible para alimentar una relación a largo plazo. No sobrepases esta raya porque tu estrategia puede caerse a pedazos.

 

5. Autoridad

 

Por un lado, mantén fijos los objetivos que quieres alcanzar. Pero que ellos no te cieguen a lo que ya de por sí podría ser un buen acuerdo.

 

6. Límites

 

Según su instinto, un buen negociador sabe cuándo ha alcanzado el límite de resultados posibles y si es momento para retirarse o no.

 

7. Control

 

No perder ninguna de las cualidades descritas arriba habla de un negociador que tiene claro su objetivo.

 

 

En el ámbito empresarial (y por qué no en el personal también) siempre te tocará negociar: por un sueldo, por un ascenso, hasta incluso por un escritorio al lado de la ventana.

 

Conserva cada una de las cualidades de arriba y estarás en camino de ser un excelente negociador.