Se acercan las fiestas y los niños empiezan a ponerse contentos porque recibirán sus regalitos de Navidad. Y cuando eso sucede, nosotros como padres, casi que los obligamos a que sean agradecidos.

 

Entonces, ¿por qué será que a nosotros como adultos nos cuesta tanto mostrar gratitud en el trabajo?

 

Tal vez la vorágine del día a día o las urgencias y emergencias hacen que, con frecuencia, nos olvidemos de cuestiones básicas como un saludo de buenos días, pedir las cosas por favor o simplemente decir “gracias” de forma genuina.

 

Y estas pequeñas actitudes son las que marcan la diferencia entre un jefe y un líder.

 

Cuál es la importancia de la gratitud en el trabajo

 

Beneficios de la gratitud desde un punto de vista corporativo

 

Según un estudio de la Universidad de Portland, los empleados que reciben comentarios positivos son más saludables, trabajan más motivados y con mayor determinación.

 

En el largo plazo esto hará que las personas logren un bienestar mental y emocional que impactará en su productividad y su rendimiento.

 

Ser agradecidos no nos cuesta dinero, implica inversión cero y los beneficios en los resultados de una empresa pueden ser incalculables.

 

Beneficios de la gratitud desde un punto de vista personal

 

Una persona agradecida cambia la polaridad de sus pensamientos casi de forma automática.

 

La gratitud nos pone de buen humor, nos hace ver las cosas desde una perspectiva positiva que evita que caigamos en la negatividad y nos hace ser más empáticos con los demás.

 

La gratitud es un gesto fácil que llenará de felicidad a las personas que nos rodean sin importar su cargo, género o edad.

 

Cómo mostrar gratitud en el ámbito laboral

 

Comienza desde arriba

 

¡El que no busque complacer a su jefe que levante la mano! Sin importar el cargo, todos lo hacemos. Es por esto que los mandos altos deben ser los primeros en entender que las personas esperan gratitud por parte de sus superiores.

 

Si el colaborador ha dado lo mejor de sí mismo, nuestro agradecimiento lo hará sentir muy bien.

 

La gratitud en el trabajo debe ser genuina

 

Reconozcámoslo, con frecuencia decimos “gracias” como un cliché o como una frase hecha que no dice nada. Para que impacte, la gratitud debe sentirse, ser genuina y transparente. Por eso debe hacerse con palabras adecuadas para cada persona y para cada situación en particular. No es lo mismo decir “Gracias, Juan” a decir: “Gracias, Juan. La verdad que tu ayuda y aporte en esta negociación fue clave.”

 

Adaptarse a cada persona

 

Con respecto a lo que mencionaba en el párrafo anterior, no utilices el agradecimiento para lucirte frente a los demás. Según el carácter de la persona, deberás analizar si el reconocimiento debe ser público o privado para que no genere un efecto contrario.

 

>>>Artículo relacionado: 7 claves para llevarte bien en el trabajo<<<

 

Reuniones con agradecimiento

 

Por lo general, las reuniones son para compartir resultados y fijar objetivos. ¿Por qué no dedicar unos minutos al agradecimiento? Por ejemplo: un superior puede destacar una tarea y agradecerle al equipo que la está llevando a cabo, o tal vez entre compañeros por alguna ayuda particular que se haya dado.

 

La cultura de la gratitud en las empresas

 

Todo cambia cuando cada uno de nosotros empieza a cambiar.

 

Comienza por agradecer las actitudes más simples: que alguien te haya invitado a almorzar o te hayan preparado un café. Hazlo de forma privada si quieres, pero agradece.

 

Y sobre todo hazlo en tiempos de crisis, cuando todo el mundo está nervioso, apurado y enojado. Detente un minuto y di: gracias.

 

Te aseguro que marcará la diferencia.