En mi opinión, uno de los momentos más desafiantes en una entrevista de trabajo son las preguntas abiertas. Y cuando estás buscando trabajo, la pregunta abierta por excelencia es: “háblame sobre ti”.

 

Tenemos tantas facetas para hablar sobre nosotros, que si no preparamos esta respuesta con anticipación, corremos el riesgo de confundirnos y no dar una respuesta apropiada y efectiva para transmitir de forma acertada esa primera impresión que buscamos.

 

Porque ya sabes lo que dicen: no hay una segunda oportunidad para una primera impresión.

 

Por qué te van a pedir que hables sobre ti

 

Piensa que el reclutador está delante de un desconocido, en este caso tú. Lo primero que querrá es una radiografía tuya. ¡Y qué mejor que tú se la des!

 

Entonces, a la hora de prepararte para la entrevista, la mejor estrategia es que entiendas que no se trata de una sola pregunta sino de varias preguntas disfrazadas:

 

¿Me va a gustar trabajar con esta persona?

 

¿Nos llevaremos bien?

 

¿Logrará alinearse con mis prioridades?

 

¿Cómo se relacionará con el resto del equipo?

 

¿Podré confiar en él?

 

Lo que no debes responder

 

Por las dudas te lo advierto, no respondas con la contra pregunta: ¿en lo personal o en lo profesional? Está claro que allí no estás para hablar sobre tu vida personal.

 

Tampoco contestes solamente con lo que puede leerse en tu C.V., el entrevistador ya lo sabe.

 

Y ni siquiera pienses en hablarle de tus épocas de la escuela o la universidad. Tu respuesta, por sobre todas las cosas tiene que ser relevante y no redundante.

 

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Lo que sí debes responder cuando te digan: háblame sobre ti

 

Cuando practiques tu entrevista hazlo alrededor de estas tres cosas:

 

1) Tus cualidades y tus logros profesionales recientes

 

Cuenta cuáles son tus habilidades en relación al puesto al que te estás postulando y los resultados que has conseguido gracias a ellas. Piensa lo que te enorgullece y transmítelo.

 

Por ejemplo: “Soy una persona analítica, curiosa y proactiva, lo que en el pasado me ha permitido estar pendiente de los detalles e identificar oportunidades de mejora. De hecho, en el proyecto XYZ, gracias a mi gestión logramos un ahorro neto de X miles de dólares.”

 

2) Tus logros académicos

 

Evita dar un listado de tus cursos. En su lugar, es preferible que cuentes por qué el curso tal te ha impactado y por qué sientes que te ha dado una herramienta que podrás utilizar al servicio de la empresa.

Por ejemplo: “De todos los cursos que hice, el que más me ha impactado es el XYZ, ya que gracias a él he logrado entender cómo un liderazgo efectivo aumenta en un X% la productividad de las personas.”

 

3) Cuéntales tu “porqué”

 

Pregúntate por qué estas allí y da a conocer la respuesta. Tiene que tener dos partes: primero, tus motivaciones personales para trabajar en esa empresa; segundo, cómo esas motivaciones se pondrán al servicio de tus objetivos. Cuéntales cuáles son y cómo se vinculan con los objetivos de la empresa.

 

Por ejemplo: “Me interesa mucho esta posición porque la historia de éxito de XYZ (empresa) y su aporte a la vida de los emprendedores es algo que me motiva mucho. Estoy convencido(a) que con mi experiencia en ABC (lo que resuelves), podré aportar a los planes de expansión y desafíos que la empresa enfrentará.”

 

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IMPORTANTE

 

Para que lo tengas siempre presente, cuando estés en una entrevista laboral y te digan: “háblame de ti”, en realidad te estarán diciendo: “cuéntame cómo serás útil para esta posición”.