El síndrome del impostor lo sufrimos cuando pensamos que no somos buenos, que no podemos hacer las cosas bien o que no nos merecemos nuestros éxitos.

 

Y por si te lo preguntas, no solo te pasa a ti. Me pasa a mí y le pasa a todo el mundo.

 

Si bien nuestro cerebro con frecuencia suele pensar en negativo, un ambiente competitivo, con presiones, hostil, lleno de opiniones y falta de reconocimiento externo es el ideal para que nuestra autoestima caiga por el piso y aparezcan este tipo de pensamientos.

 

Cómo puedes identificar el síndrome del impostor

 

Sé consciente de lo que pasa por tu mente. Identifica cada vez que aparezca alguno de los siguientes pensamientos, así sabrás que estás en presencia de tu propio impostor:

 

Incapacidad para disfrutar de los logros

Pueden aparecer pensamientos como: “Pude haberlo hecho mucho mejor” o “Sólo fue producto de la suerte y no de mi capacidad”.

 

Miedo a nuevos comienzos

Es común que pienses que no tienes la capacidad para avanzar con un proyecto nuevo, o que no estás preparado para nuevas responsabilidades o para conseguir un nuevo y mejor empleo.

 

Compararse con los demás

Esto “en principio” no es problema, todos lo hacemos. El problema viene cuando vemos en los demás características únicas que los hacen especiales y que hacen que nosotros no estemos a su altura.

 

Miedo a que nos descubran

Creemos que nuestros logros no nos pertenecen y son producto del azar. Por esto tememos que alguien, en algún momento, descubra que nuestras capacidades no existen.

Si alguna vez pensaste algo de todo esto, es porque tu impostor está al acecho.

 

Cómo superar el síndrome del impostor

Lo ideal en un ambiente laboral, es que cuentes no solo con un buen jefe sino también con un buen líder. Seguramente estará ahí para hacerte ver que tú eres más capaz de lo que tu propio impostor te deja ver.

 

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Pero como este no siempre es el caso, aquí tienes algunas técnicas para superar a tu propio impostor:

 

1. Busca un coach

Una persona externa verá con objetividad tus fortalezas, tus debilidades y tus propias percepciones sobre ellas y te ayudará a verlas e interiorizarlas.

 

2. Compárate, pero hazlo contigo

No estés tan pendiente de lo que hacen los demás. Compara tu propia situación y cómo has crecido a lo largo de los últimos meses.

 

3. Admite lo que no sabes

Simular que sabes lo que en realidad no, te generará frustración. Los mejores profesionales son los que saben lo que saben y saben lo que no saben. Si hay algo que desconoces, exprésalo y apréndelo. Es imposible que sepamos todo.

 

4. Piensa en el otro

Ayuda a otro a crecer y a avanzar. No hay cosa más gratificante para las personas que recibir ayuda de forma desinteresada. Te hará sentir muy bien saber que le has dado la posibilidad a otra persona para que sea bueno en su trabajo y te ayudará a creer en tu capacidad para hacer las cosas bien.

 

El impostor ataca más seguido de lo que nos gustaría, siempre está allí, latente, esperando para dar golpe a nuestra autoestima.

 

Cuando tu impostor vuelva a aparecer, porque lo hará sin importar el cargo, identifícalo y racionalízalo para vencerlo.