La respuesta es demasiado sencilla. Tú eres el responsable de tu desarrollo profesional.

 

Y aquí mismo podría acabar este artículo. Pero el ser humano es el único ser en esta Tierra que toma decisiones racionales que determinan su camino, pero que luego busca excusas fuera de él para justificar su situación.

 

Si tan solo nos escucháramos un poquito: que el gobierno esto, que el tiempo esto otro.

 

Y la oficina no está ajena a esta eterna queja: si el jefe fuera así, si las presiones esto o si solo las políticas de la empresa fueran otra cosa. Ellos no me valoraron, ellos no me ascendieron, y así podemos seguir…

 

…Buscando excusas para evadir el simple hecho de que mucho de nuestra situación actual y de nuestro futuro depende exclusivamente de nosotros. De las decisiones que tomamos, y por supuesto de las decisiones que dejamos de tomar.

 

Hazte cargo del presente de tu carrera

 

Comencemos por lo primero: ¿en qué situación te encuentras? ¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Qué acciones o no acciones emprendiste que te trajeron hasta este punto? Comprende que el hecho de que estés aquí y ahora es producto de tus propias decisiones y no del azar o de las decisiones de los demás. Es cierto que hay un factor ambiental que nos condiciona, pero el ambiente nunca es tan coercitivo como para limitar nuestra capacidad de elegir.

 

Y si hasta ahora no te habías dado cuenta, empieza ya a tomar las riendas de tu carrera profesional.

 

La decisión siempre es tuya

 

La empresa siempre te llevará hacia el lado que más le convenga. Dirán qué es lo mejor para ti y te tentarán con puestos, dinero y más responsabilidades. Pero que sea lo mejor para ellos no significa que sea lo mejor para ti. Nadie te obliga a aceptar una oferta, nadie te obliga a quedarte en un lugar. La excusa ideal para justificar estas situaciones es : “Y… no tenía otra alternativa”. Siempre hay una alternativa.

 

Asume las consecuencias

 

Entiende qué implica cada una de tus decisiones. Todo en la vida tiene un lado positivo y un lado, digamos, no tan positivo. Es ley que cuando tomamos algo hay que soltar otra cosa.

 

Sé consciente que un puesto con mayor responsabilidad, más dinero y gente a cargo, inevitablemente te llevará a dedicar más tiempo a tu trabajo, más compromiso con la empresa y quizás te toquen tareas que no vayan con tu personalidad. Evalúa y sopesa las alternativas. Elijas lo que elijas, hazlo de forma consciente.

 

Dejemos de buscar responsables externos y empecemos a diseñar el camino que queremos construir para nosotros en materia laboral. Y ese es un camino de conciencia y responsabilidad.

 

Un buen profesional es aquel que se siente pleno. Y la plenitud llega sólo cuando nos exploramos, entendemos nuestras fortalezas y por qué no, nuestras debilidades y tomamos decisiones que van en concordancia con quienes realmente somos.