El miedo significa que estás por crecer

El 2014 fue el año que me atreví.  Luego de mucho pensarlo (y créeme cuando digo mucho) decidí darle un cierre a mi mundo corporativo y empezar mi camino oficial como coach. ¡Muerta de miedo!

 

Al principio como muchos, bajo la sombrilla de consultoras con cierto renombre para de alguna manera “sentirme protegida”, luego poco a poco haciéndome camino.  La verdad que una de las razones por las que elegí hacerme independiente fue el sentido de libertad, de poder yo marcar mi vida y ser dueña de mis decisiones y por supuesto, luego de un tiempo la vida con consultoras llegó a su fin.  Finalmente, los clientes, asesorías y talleres venían de las consultoras y cada una tenía sus propias reglas a las cuales tenía que ceñirme. Y sabía que eso no era para mí.

 

Inicié un camino diferente

Como una persona bastante inquieta, con ganas de compartir todo lo aprendido y también con mucha ambición, empecé a meterme al mundo del emprendimiento para empezar a ver el coaching como un servicio (claro que si), pero también como un negocio.

 

En el 2015 compré mi dominio virnavitteri.com e hice mi primera web.  Nada de contratistas, yo misma a hacer todo, de la mano de increíbles tutoriales que uno puede encontrar en el maravilloso Google.  La verdad que quedó bastante bien y hasta ahí no había sentido el pánico de presentarla al mundo (pánico #1… luego vendría el #2). 

 

Con absoluto miedo, vergüenza y mucho coraje hice un post en mi Facebook personal y mandé un correo a todos mis amigos. Recibí comentarios de aliento y felicitación, pero igual eso no quitaba todas las emociones de síndrome del impostor que estaban conmigo.

 

Luego, invertí en los mejores cursos y mentores de negocios de otros continentes y tocó hacer el blog.  "¡Cómo yo voy a tener un blog, ni siquiera soy buena escribiendo!" 

 

Si te contara la historia de la publicación de mi primer blog estarías en el piso llorando de la risa – ¡y seguro yo contigo!   Absoluto pánico (¿pánico #2 recuerdas?).  Para no pasar tanta vergüenza, sólo imagíname corriendo alrededor del comedor dando gritos como loca.  Y luego vino el post 2, el post 3, post 4…. Luego, ser columnista para SEMANAeconómica (una revista de negocios muy reconocida en mi país), y así poco a poco llegar a escribir más de 100 artículos, sin miedo, con convicción, con muchas ganas de entregar contenido valioso y sobre todo, con muchas respuestas de gratitud por lo compartido.  Esos artículos semanales me llevaron a crear una comunidad de más de 10,000 personas que esperaban todo lo que tenía para entregarles y desde donde salieron mis más importantes y mejores clientes.

 

Tengo tanto para contarte en este recorrido que no terminaría y mejor lo partimos en historias breves, pero quiero que sepas que si estás acá, tú también tienes grandes sueños para ti y para tu negocio (¿qué tal si lo dejamos de llamar proyecto y nos atrevemos a llamarle negocio?

 

Quiero compartirte mis miedos, mis logros, mis sueños.  Que sepas que todos esos frenos y todas esas resistencias que puedes tener hoy, son absolutamente normales y que fueron también parte de mi camino.  Es más, siguen siéndolo en muchas ocasiones. Son sólo símbolo de que estás por crecer. Y que cuando das pequeños pasos, casi sin querer una cosa te lleva a otra, hasta que miras atrás y tal como dijo Steve Jobs, puedes conectar los puntos, ves el camino recorrido y te sientes más grande, más fuerte, más invencible.

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